ATENCIÓN TEMPRANA EN MENORES CON DISCAPACIDAD VISUAL

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La visión es un sentido que termina de formarse después del nacimiento, y a través de él recibimos entre el 80-90% de la información del exterior.

Las personas con discapacidad visual conocen el mundo que les rodea a través de los estímulos sonoros que reciben desde que están la cuna, como la voz de sus padres, la música de algunos juguetes y otros ruidos.

La Atención Temprana en este grupo de población se centra en el desarrollo de niños y niñas que tienen baja visión, es decir, que todavía poseen restos visuales.

 

Desarrollo Psicomotor

Es importante tener en cuenta su desarrollo psicomotor, ya que los menores deben alcanzar un desarrollo motor adecuado, evitando que el miedo a caerse paralice el movimiento.

Desarrollo Perceptivo-Cognitivo

Es importante trabajar los demás sentidos, como el oído y el tacto. Se pueden utilizar muchos objetos y juguetes para su estimulación sensorial, con diferentes formas, tamaños, texturas, temperaturas…

Se recomienda que los familiares más cercanos hablarles y tocarles, ya que para las personas con discapacidad visual, todo aquello que se oye y no se toca, no existe.

Lenguaje y Comunicación

Es muy importante empezar a hablarles desde el primer momento, ya que al no existir contacto visual, se tiende a descuidar al lenguaje. Como ya se decía antes, hay que dar importancia al contacto físico entre los familiares más cercanos y el bebé.

El desarrollo del lenguaje se producirá de la misma manera que si el menor no tuviera discapacidad, siempre que se estimule igual que al resto de niños.

Autonomía

Es posible que la adquisición de autonomía en actividades de la vida diaria como pueden ser comer, vestirse o asearse, sea un poco más lenta. Es importante estimular su autonomía desde que son bebés, por ejemplo, enseñándoles a coger el biberón con sus propias manos.

Durante el primer año de vida, se recomienda que el bebé tenga cerca juguetes y objetos que llamen su atención por la luz y el color. Más adelante, estimular la coordinación óculo-manual.

A continuación, algunos ejemplos de actividades para estimular a menores con discapacidad visual:

  1. Lanzar una pelota con una mano, luego con la otra mano y por último con las dos
  2. Dar patadas a una pelota con un pie y luego con el otro
  3. Buscar objetos en bandejas sensoriales (por ejemplo, poner una bandeja con arroz y buscar pequeños objetos entre éste)
  4. Caminar de puntillas (para estimular el equilibrio)
  5. Rodar en una colchoneta
  6. Imitar animales
  7. Contar cuentos con distintos tipos de voces

 

 

 

Escrito por

Monitora de Educación Especial. Atención Temprana. Integración social. Ocio y Tiempo Libre. Psicomotricidad. Psicogeriatría.