El pasado 22 de junio (justo el día de mi cumpleaños), @lecturasconneuronas anunciaba que el ganador o ganadora de su sorteo de instagram era yo. Pocos días después el paquete llegaba a mi casa. Lo que sorteaba era un cuento que, nada más abrirlo, con esos colores tan llamativos de su interior, me encantó. Por eso, hoy os hablo de él en el blog. Además, creo que puede ayudaros con los peques a la hora de gestionar sus “rabietas”.

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El protagonista de esta historia cuenta que su mamá dice que hay dos maneras de estar en el mundo: “feliz como una perdiz” o “enfadado con una zanahoria raquítica”.

Él prefiere estar “feliz como una perdiz”, pero claro, siempre y cuando se hagan las cosas como a él le gustan. Cuando eso ocurre, el mundo lo percibe “de color de rosa”

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…pero cuando papá y mamá se niegan a que se salga con la suya, su mundo se vuelve de color rojo, como la rabia.

Empiezan los lloros, las pataletas… pero a pesar de sus rabietas, nadie le hace caso. Parece que nadie se da cuenta de sus lágrimas ni sus gritos, como si se hubiesen quedado en blanco

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Pero recuerda algo que papá y mamá suelen decirle, y se da cuenta de que en sus momentos de rabieta, lo único que consigue es que la gente se aparte de su lado.

Poco a poco vuelve a la calma, y en su interior recuerda cuando mamá está a su lado, diciendo cosas que a él le gustan. Imagina que el blanco y el rojo de su rabia se juntan, pintando su mundo de color rosa, y eso le hace sentirse mejor.

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A través de este cuento podemos trabajar sentimientos como la frustración y la empatía (cómo se siente la otra persona cuando yo me comporto de esta manera).

Nos enseña la importancia de los buenos modales (si chillo y pataleo me alejo de las personas), a controlar nuestras rabietas y que si no actuamos de la forma correcta no obtendremos lo que queremos.

Muchísimas gracias a Patricia por este regalazo!!

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